A medida que el tiempo va transcurriendo vamos dejando atrás el dolor que un día pensabamos que nunca nos podríamos deshacer de él, van pasando los segundos,minutos y horas y cada vez te acuerdas menos de ese corazón que estaba roto, de esos mil pedazos en los que se partió un día, porque ahora lo observas y lo único que ves es un corazón que late, un corazón que late fuerte y con ganas. Es ahora cuando te das cuenta que jamás deberías de haber pronunciado esas tres palabras, aquellas de las que hoy no te acuerdas que las llegaste a pronunciar, porque tan solo son recuerdos del pasado, momentos que en ellos llegas a pensar en eso; me quiero morir. Pero la vida sigue y ahora es cuando te das cuenta de que si hubieses hecho alguna tontería hoy no estarías aquí disfrutando de lo que ahora tienes y de lo que el propio destino te ha dado. Nunca debes perder la esperanza, eso es lo último que puedes llegar a perder y si la pierdes, creeme, NO VOLVERÁS A CREER EN NADA NUNCA MÁS.
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